“Y ¿sabes?
Suena la melodía en tu honor, suena para mí y venida de tu esencia”
-¿Con que… portuguesa? No lo esperaba- Me sonreía pícaramente adivinando mis formas bajo la camisa.
-Déjalo ya.
-Me encanta.
Sonreí y devolví su insinuante mirada.
Me sorprendí imaginando su beso y su abrazo, su desnudez, la textura de su piel acariciando y rozando la mía.
Me encontré no mucho después escuchando la misma canción que según decía, a mí le recordaba.
-O mar, a terra, o meu fado
Meu fado, meu fado, meu fado, meu fado- Tarareaba a mi oído cuando pasaba caminando lentamente y rozaba mi espalda o mi brazo… Y se alejaba sin tan siquiera saludarme, volviendo a veces la mirada para dedicarme su bella sonrisa.
-Meu fado…- Terminaba yo por murmurar mientras veía cómo se alejaba de mí, aún con su aroma impregnado en mi pelo, aún con sus besos en mi cuello…
Y como si no me conociera, presentándose nuevamente y con gesto curioso, cada mañana antes de sentarse frente a mí en la mesa de la pequeña cafetería, decía:
-¿Puedo sentarme?
-Sabes que sí.
-Pero… -Al sentarse y con el capuchino a punto de rozar sus labios- ¿portuguesa de veras?
-Sí.
“Trago um fado no meu canto
Canto a noite até ser dia
Do meu povo trago pranto
No meu canto a Mouraria
Tenho saudades de mim
Do meu amor, mais amado
Eu canto um país sem fim
O mar, a terra, o meu fado
Meu fado, meu fado, meu fado, meu fado
De mim só me falto eu
Senhora da minha vida
Do sonho, digo que é meu
E dou por mim já nascida
Trago um fado no meu canto
Na minh'alma vem guardado
Vem por dentro do meu espanto
A procura do meu fado
Meu fado, meu fado, meu fado, meu fado”
