No quería despertar de ese maravilloso sueño, la fantasiosa realidad… la apariencia tratada como cierta, el deseo de llevarlo al mundo palpable, la necesidad de traerte conmigo.
Soñé durante meses contigo, te soñé a mi lado, sentía tus miradas anclarse a mi cuerpo deseoso de ti, de un simple abrazo… el verdoso pardo quedará por siempre mezclado al oscuro de mis miradas, el carnoso de tus labios y el pintalabios que se arrastra con cada beso robado.
Te has llevado contigo mi sueño, me arrebatas el sentimiento y adelantas tus palabras a las mías. El claro de tu pelo, el rosado de tus mejillas al sentirte en expectación. Las suaves caricias que tornan en brusquedad bajo el calor de las sabanas, el sentirme querida… al comprender que de veras podría traerte a mi lado.
Son tantos los pensamientos… es tanto el deseo… la necesidad… la llamada que inesperada sientes dentro de ti, sin sobresalto, recibida con una sonrisa ya contagiada. Mimas mis tímidas miradas, escuchas y envuelves lo que aciertas como tuyo. Y ahí sigue, ahí estás… deseándote la noche, reclamándote la oscuridad, te llaman las estrellas y el vacío invernal, guían tu paso… y con el derramar de mis lágrimas te alejas momento a momento, prometiendo un próximo encuentro, el siguiente beso, la caricia sepultada bajo mi camisa entre tacto de sedosa piel y la concedida calidez de mi cuerpo. Escucho tus pensamientos y bajo la mirada, encierro bajo llave la cristalina lágrima portadora de impotencia y desespero, al ver… que tenerte a mi lado seguirá siendo sueño, parte de una fantasía, producto de tus lunas, regalo de miradas, encierro de un deseo… transmisión de la música que hará ya un tiempo dejaste amarrada a mi corazón.
Siéntelo como tuyo, siente mi abrazo, siénteme… Allá donde te halles Sueño, donde quiera que te encuentres poderosa fantasía… iré a buscarte, cada noche, al cerrar miradas y concentrarme en tu beso… Déjame quedarme a tu lado, tan sólo por unas horas en forma de ilusión.
Bello como todo Amor que intenta florecer. Incluso aquel que la helada invernal de la vida no deja prosperar… incluso ése… exhala su fragancia. Fragancia que perfuma nuestros sueños, nuestras noches, nuestras lágrimas y cuyo perfume permanece a veces oculto, a veces renace transfigurado en nuevas formas, iluminado de piel o nombres nuevos… el resto de nuestros días.
Cultívalo con todo tu corazón, cuídalo con tu aliento y tus desvelos. Incluso si no llega a dar su fruto tangible…el Fruto imperecedero ya está en ti y nunca Nos abandonará… viajando de Amante en Amante, hecho alimento perenne del Amor eterno.
Un beso. Me siento orgulloso de ti.