
Si bien, no se presentó la luna a mi puerta, un gato atigrado de ojos grisáceos matizados con un verdoso pardo se acurrucó entre mis piernas, gozando del calor, aliviando la soledad, resguardándose de la fría noche, disfrutando de mi calmada y acallada compañía.
Yo miraba a aquella criatura que entrecerraba sus ojos y apoyaba su cabeza en la mullida superficie de mi babucha, a ocasiones volvía su cabecita hacía mí, me miraba fijamente, bostezaba enseñando sus fauces de amenazantes colmillos y volvía a sepultarse sobre mi pie.
Su cola acariciaba mi pierna izquierda, se entrelazaba a ella, buscando tal vez una tentativa caricia.
Ese pequeño gato atigrado que a tantas ocasiones me había atravesado con su mirada, ese gatito que me observaba a momentos al frecuentar mi jardín. Hacía ya años que merodeaba por los alrededores de mi casa… siempre acompañaba a la luna y a mí con ella.
Miraba él también el cielo nocturno, ni rastro de una nube, ni rastro de la luna que al parecer… él también había perdido.
¿Cómo extraviar tan semejante regalo?
Miraba los tantos pinares que ante mí se alzaban, miraba los cielos y suspiraba con cada nuevo minuto desengañado, durante el cual, mi búsqueda había de dar conclusión a un intento vano y desesperado.
Me puse en pie, finalizando el plácido soñar en que tan maravilloso animal comenzaba a entrar. Él se levantó rápidamente, algo sobresaltado por mi pronta despedida, me miró en interrogante y giró levemente su cabeza en señal de desconcierto. Vi entonces cómo no era a mí a quien miraba…
Una sombra se proyectaba en la pared, silueta de una hermosa joven delineada con gran detalle, volví la mirada, sorprendida, desilusionada al comprobar que era mi propia sombra.
Sombra manada de los rayos de una luna que ante mí se alzaba, una luna que si bien yo no podía ver, me observaba distante, indiferente… con ojos llorosos y confusos, permaneciendo oculta o tal vez, secuestrada… secuestrándome cada noche al verme arrastrada en compañía de ese extraño animal que jamás me dio despedida, al igual que mi luna, al igual que tú…
entresijos
Me encantó!! Es una joyita tu relato. Anna