-¿No vas a luchar?
-¿Para qué? Si la batalla está igualmente perdida…
Callaron las voces que hasta hace segundos dialogaban cuando ella entró en la habitación. Con su paso suave, el movimiento de su pelo y su tímido caminar que delataba un irrumpir acertado, predispuesto y en busca de algo.
Sus mejillas rosadas, el rojo de sus labios y el oscuro de sus ojos a juego con un pelo negro y brillante le daban ese encanto irresistible. Una cara inocente y en reflejo de simpatía y picaresca que únicamente mostraba consigo misma.
Cierto era, estaba enamorado de ella y a ella permanecería por siempre atado.
También tímido, de penetrante mirada y gesto tan delicado como brusco que mostraba a momentos. Sí… aun le recuerdo, era maravilloso, tanto como el ideal que tenía de su amada, aquella niña que de reojo le miraba a la espera de encontrarse observada.
Cuenta la historia momentos apasionados, momentos fríos y acobardados, cuenta la historia la intervención de un Destino dispuesto a separarles, cuenta una escapada y miles de noches bajo la luna que un día desaparecería… Sí, recuerdo tantas imágenes que presentadas en mi mente se agolpaban con deseo de quedarse dentro de mí… recuerdo cómo viví ese cuento en primera persona y recuerdo bien su calidez y los tantos aromas que acompañaron nuestras noches… Recuerdo la música y el ulular del búho, incluso recuerdo el tacto de la hierba que mojada me arropaba junto a sus abrazos…
Recuerdo aun esas dos frases que nunca escuchó mi pasado y recuerdo sin recordar nada ya que vivo en lo inventado, en la ilusión, en las imágenes que originadas en mi pensamiento se evaporan como el más sutil de los perfumes…
Ilusiónate, camina por un tiempo a mi lado y vuelve a tu realidad… tú y yo sabemos que lo harás… Se repite la historia…

entresijos
Se involucra el escritor con sus fantasmas interiores, que nada está escrito sin ellos. Me gusta leer la piel desgarrada. Me encantó: Anna